En Baratze apostamos por la sostenibilidad y somos expertos en ofrecerte soluciones para el autoconsumo. ¿Sabías que existen distintos tipos de placas solares? Estas se clasifican en función de su tecnología, el tipo de célula e, incluso, el número de células que las componen. Descubre sus características para saber cuál se adapta mejor a tu hogar o negocio.
Tipos de placas solares: Fotovoltaicas y térmicas
A la hora de hablar de los tipos de placas solares, hay que hacer una clara diferencia entre los paneles solares térmicos y los fotovoltaicos, pues no son lo mismo. Ambos dispositivos aprovechan la energía del sol, pero el mecanismo de funcionamiento es distinto, al igual que los resultados. Por ejemplo, las placas térmicas son ideales para calentar agua o atemperar la vivienda; las segundas pueden hacer lo anterior, pero también son capaces de generar electricidad.

Placas solares térmicas
Este tipo de dispositivos, conocido también como colectores solares, tienen el objetivo de generar agua caliente sanitaria y, en menor medida, calefacción. Básicamente, no necesitas una bombona de butano para poder calentar agua para la ducha. Es así como existen tres tipos de placas solares térmicas:
- Placa plana. Son la mejor alternativa para los climas templados, pues permiten alcanzar temperaturas de acumulación de hasta 70º C.
- Polipropileno. Son ideales para climatizar piscinas. Se trata de placas de poco rendimiento y baja temperatura de operación, además, son muy asequibles.
- Tubos de vacío. Este tipo de dispositivos es muy común en los climas fríos y nubosos, pues, pese a las bajas temperaturas del exterior, pueden alcanzar temperaturas elevadas de acumulación.
Placas solares fotovoltaicas
Se trata de la opción más popular y conocida, pues se emplean para el autoconsumo en la vivienda. Este tipo de placas solares se compone de células de silicio que son las que reaccionan a la luz solar y generan electricidad. Las células de silicio y fósforo de estas placas se componen de un exceso de electrones de cargas negativas; también cuentan con una capa de boro de carga positiva y que carece de electrones; esta es la encargada de absorber fotones cuando la placa se expone a la radiación solar. Esto es lo que genera una corriente eléctrica que puede utilizarse en el hogar gracias al inversor.
La instalación de placas solares fotovoltaicas te permitirá ser autosuficiente en términos energéticos, es decir, no dependerás de la red eléctrica. Por otra parte, verás una reducción considerable en tu factura de electricidad y cabe destacar que estas placas tienen una vida útil de, aproximadamente, 25 años.
Tipos de placas solares por su tecnología
Ya adelantamos que las placas solares se componen de silicio, pero, dependiendo de la transformación de este material, es posible encontrar dos tipos de placas solares: monocristalinas y policristalinas.
Placas monocristalinas
Ofrecen una mayor potencia pico por metro cuadrado y son ideales para los climas nublados. Las pérdidas de temperatura de estas placas son menores y se fabrican utilizando bloques de silicio cilíndricos a los que se les conoce como lingotes. Los cristales tienen una pureza muy elevada de silicio y esto permite que el rendimiento de cada celda sea alto.
Placas policristalinas
Son más económicas y, por lo tanto, una de las opciones más utilizadas, pese a que no ofrecen tantas prestaciones. Para la fabricación de estas placas también se utiliza silicio, pero este se funde en bruto, a diferencia de las placas monocristalinas; por lo tanto, no se eliminan sus impurezas. Los policristales de la placa son capaces de producir energía solar, pero tienen un grado de eficiencia menor. Cabe destacar que, por estas características, hoy en día son una opción algo obsoleta que, poco a poco, se ha ido sustituyendo por otro tipo de placas solares.
Placas thin film
Uno de los tipos de placas solares que más popularidad ha ganado en los últimos años son las de película delgada o thin film. Se componen por una película delgada de materiales dentro de los que destacan el cobre, el selenio o el galio; estos son capaces de transformar la energía solar en electricidad. Se trata de una solución muy flexible, de fácil instalación y desplazamiento. Además, son una opción bastante asequible.
Tipos de placas solares por su composición
Las células son un concepto que escucharás mucho al hablar de autoconsumo. Las células son las responsables de transformar la energía solar en energía lumínica y, aunque no lo creas, existen diferentes tipos y formas.

De célula partida
Las células partidas son células de silicio cortadas por la mitad. Este corte se lleva a cabo con láser y se obtienen placas solares con un mayor rendimiento y durabilidad; se trata de placas más resistentes a las sombras y microfracturas, que los paneles de célula completa.
En este tipo de placas, la corriente que genera una célula se reduce a la mitad. Esto se traduce en un flujo de corriente más bajo que supone menos pérdidas cuando la electricidad circula entre las células.
De células PERC
Las Passivated Emitter and Rear Cell son células solares mucho más eficientes. Se trata de un tipo de placas en los que el rendimiento aumenta porque se adhiere una capa pasiva en la parte posterior de la célula fotovoltaica, algo que acarrea los siguientes beneficios:
- Reflexión. La capa refleja la luz del sol y le da a la célula una segunda oportunidad de absorber la radiación del sol.
- Menor recombinación de electrones, es decir, los electrones pueden moverse libremente por la celda solar, aumentando su eficiencia.
- Absorción de calor mínima, que evita el sobrecalentamiento de las células y reduce la eficiencia derivada.
Por el número de células
Las placas solares también pueden clasificarse en función de la cantidad de células que las componen. Es así como puede haber paneles de 36, 60 o 72 células. Los paneles de 36 células (9 x 4), son dispositivos que se componen por 36 células (9 verticales y 4 horizontales); así como por 12 V de tensión. Este tipo de placas solares es la mejor alternativa para instalaciones aisladas pequeñas.
Los paneles de 60 células (60 x 10), son los más asequibles y son muy populares en las instalaciones de red. Tienen una potencia máxima de 31 V, que se reduce a 28,8 V en los días muy calurosos. Por último, las placas de 72 células operan con una tensión que ronda los 37 voltios.